Plan General de Ordenación Urbanística de Jimena de la Frontera (Cádiz)
5397
portfolio_page-template-default,single,single-portfolio_page,postid-5397,qode-social-login-1.1.2,qode-restaurant-1.1.1,stockholm-core-1.0.7,tribe-no-js,select-child-theme-ver-1.1,select-theme-ver-5.1.8,ajax_fade,page_not_loaded, vertical_menu_transparency vertical_menu_transparency_on,fs-menu-animation-underline,side_area_over_content,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.5,vc_responsive

Plan General de Ordenación Urbanística de Jimena de la Frontera (Cádiz)

Es incuestionable la NECESIDAD DE PLANIFICACIÓN URBANA y territorial para ORDENAR EL CRECIMIENTO de esta ciudad y CONSEGUIR UN EQUILIBRIO de las actividades en el territorio. La conjugación de estos enfoques es la nueva dirección de un planeamiento dirigido, antes que nada, a conseguir una NOTABLE MEJORA DE LA CALIDAD DE VIDA de los ciudadanos de Jimena, y que quiere asentarse en los siguientes criterios generales:

  1. Entender el nuevo Plan como un DOCUMENTO CANALIZADOR, en espacio y tiempo, de los impulsos públicos y privados tendentes a construir la ciudad, y que debe ser elaborado siguiendo un método inductivo-deductivo, evitando fórmulas apriorísticas.
  2. Debe ser un PROYECTO, en el sentido más radical del término, pues debe contener compromisos de soluciones concretas.
  3. Lo concebimos como PROCESO de participación ciudadana, para implicar al vecino de Jimena en la transformación de su ciudad. Y para ello debe ser comprensible para el conjunto de la población, sobre todo en aquellos aspectos que directamente le puedan concernir.
  4. Un nuevo Plan tiene que apostar por una mayor iniciativa del Ayuntamiento en las actuaciones, que sirva de motor de los objetivos de la política urbanística.
  5. Y por último, y como criterios generales de gestión, ligados esencialmente a los anteriores, el nuevo Plan debe: buscar un reparto proporcional de cargas y beneficios derivados del desarrollo y mantenimiento de la ciudad que debe afectar al conjunto de la población residente; garantizar la PARTICIPACIÓN de la comunidad en los beneficios generados por el crecimiento de la ciudad, creando un importante patrimonio público de suelo; garantizar una inversión pública mantenida y asegurar la VIABILIDAD económica y financiera de todas las iniciativas urbanísticas, ya sean éstas públicas o privadas; y COORDINAR la intervención urbanística de todas las administraciones públicas sobre la ciudad.